La institución reitera su compromiso con una finanzas transparentes, responsables y coherentes con los principios de la doctrina social de la Iglesia. El año pasado generó un valor de 67,6 millones de euros, lo que supone un aumento con respecto a los 50 del año anterior. El 36 % de los beneficios se destinó al Papa, el 23 % al personal y el 14 % a los proveedores; la parte restante contribuyó al fortalecimiento del patrimonio del Instituto
