Tras rezar el Ángelus desde el estudio del Palacio Apostólico, el Papa hizo un llamamiento a un alto el fuego en la región, sacudida durante más de dos semanas por el conflicto entre la coalición israelí-estadounidense e Irán. Expresó su preocupación por la situación en el Líbano, devastado por los enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbolá: la violencia jamás podrá traer la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos.
