En el pueblo de Rmeish, en pleno centro de los bombardeos que azotan todo el sur del país, la población vive aterrorizada por un conflicto que no deja de intensificarse. A pesar de los bombardeos y la incertidumbre, una parte de los habitantes cristianos ha decidido quedarse. El vicario maronita da testimonio de esta decisión, vivida como un acto de fe y de apego a su tierra. Aunque, como explica, “algunos pueblos cristianos han sido evacuados. Ya no queda nadie allí”.

Leer todo